22/2/2013

Paul Cézanne, biografía


Paul Cézanne, CÉZANNE
Naturaleza muerta con cesta, La mesa de la cocina
(1888-1890)
MUSÉE DU LOUVRE, PARÍS
Óleo sobre tela, 65 X 81 cm



Paul Cézanne, hijo de una familia acomodada de la clase media, nació en 1839 en Aixen-Provence. Aunque obligado a estudiar Derecho, Cézanne, después de graduarse en la Universidad, tomó también clases de arte. Su padre acabó por comprender que el joven nunca sería un buen abogado, y, en 1861, le permitió trasladarse a París para ampliar estudios, con un presupuesto estrictamente limitado. En su primera estancia en París, Cézanne, por mediación de Emile Zola, conoció a los pintores Guillaumin y Pis sarro, estudió en la Académie Suisse y se vio rechazado por la Ecole des Beaax-Arts) a causa de que, «desdichadamente, pintaba en exceso y era un colorista por temperamento». Cézanne regresó entonces a Aix, donde permaneció un año antes de volver a París para una estancia más prolongada, que duró hasta el inicio de la guerra franco-prusiana de 1870, fecha en que huyó de la capital para evitar su reclutamiento. Durante este período en París, conoció a los impresionistas, Monet, Renoir y Dégas, pero siguió prefiriendo las obras de Delacroix y de Courbet. Cuando terminó la guerra, Cézanne regresó a París. Cumplidos ya los treinta y dos años, empezó a cambiar gradualmente su estilo de pintura y a desarrollar sus propias teorías y métodos, porque no estaba satisfecho con lo que había realizado; ni tampoco lo estaba nadie. Entre 1872 y 1888, Cézanne dividió el tiempo principalmente entre París y sus alrededores, y Aix. En 1884, se casó con su modelo, Hortense Fiquet, madre de su hijo Paul. En 1888, enfermo de diabetes, Cézanne se retiró a Aix y siguió pintando hasta siete días antes de su muerte, producto de un resfriado, en octubre de 1906.

Aunque pintó sus obras mejores entre 1885 y 1895, Cézanne nunca fue un pintor popular durante su vida, y sólo empezó a recibir algún crédito en los últimos diez años de su existencia. Cézanne debe a los impresionistas, y en especial a Pissarro, su sentido del color, su poder de observación y su apartamiento de un romanticismo excesivo. Cézanne, sin embargo, aportó algo nuevo a la pintura, algo que señala una ruptura definida entre los impresionistas y los que le siguieron: cubistas, fauves y expresionistas. En un cuadro de Cézanne, todo -incluso elementos de la Naturaleza tan vagos como las nubes, el aire y el agua- tiene una tercera dimensión: volumen. Este volumen o cuerpo es conseguido de dos modos. Primero, el pintor reducía mentalmente todo objeto sólido a una esfera, un cubo o un cilindro. Segundo, Cézanne conseguía la sensación de volumen mediante el uso del color: puro en sí, puro en contrastes, un color cálido junto a otro frío, colores contrarios yuxtapuestos. 


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