Kamal Kishor el artista de la anatomía del instinto hará presencia con su arte en Colombia

El artista hiperrealista autodidacta Kamal Kishor, nacido el 3 de junio de 1970 en Delhi, se consolida como una de las voces pictóricas más intensas del realismo contemporáneo asiático con su participación protagónica en la exposición internacional “Conciencia Ambiental y Paz”, un proyecto binacional impulsado por el gestor cultural Hariom Bawa, director del Modern Art Centre de Jamalpur, junto a la organización Arte Sin Fronteras por la Paz, liderada por Cesar Rincón. La muestra tendrá actividades en India y Colombia durante marzo y abril, y en territorio suramericano abrirá el 6 de abril en la biblioteca de la Universidad Cooperativa de Colombia, sede Neiva.

Residente en su ciudad natal, Kishor ha dedicado 28 años a perfeccionar su técnica de manera autodidacta. Su trayectoria incluye numerosas exposiciones nacionales e internacionales, donde su obra ha sido reconocida por su precisión anatómica y su capacidad emocional. Especializado en retratos —particularmente de fauna salvaje— el artista ha construido un lenguaje visual que trasciende la simple representación estética para convertirse en una reflexión sobre la relación entre humanidad y naturaleza.

Su pieza “Hunger”, realizada en acrílico, constituye un ejemplo paradigmático de su propuesta. El retrato de un tigre con las fauces abiertas no es solo una demostración técnica de virtuosismo pictórico: es un manifiesto visual.

El artista aprovecha el soporte con textura de veta visible para integrar fondo y figura, logrando que el animal emerja de la madera como si fuese una aparición instintiva. La elección cromática —ocres cálidos, sombras profundas y blancos filamentosos en los bigotes— crea una tensión entre belleza y amenaza.

Desde una lectura crítica, la obra opera como un retrato psicológico más que zoológico. El ojo del tigre, meticulosamente iluminado, concentra el eje narrativo: allí reside la conciencia del depredador, pero también la advertencia simbólica. El título “Hunger” no alude únicamente al impulso biológico del animal, sino a una metáfora más amplia sobre la voracidad humana que pone en riesgo los ecosistemas.

Kishor transforma así el hiperrealismo en un instrumento ético: cuanto más real parece el tigre, más real se vuelve el problema que representa.


La composición, centrada y sin distracciones, obliga al espectador a sostener la mirada frente al animal. No hay paisaje, no hay contexto, solo presencia. Este recurso elimina cualquier distancia emocional y convierte la experiencia visual en un enfrentamiento directo con la vida salvaje. El espectador no observa: es observado.

Kamal Kishor define su propio recorrido con una frase que resume su espíritu creativo: “Soy un artista autodidacta. He recorrido un largo camino y aún no me he detenido”. Esa declaración no funciona como cierre biográfico sino como manifiesto de continuidad.

Su participación en Conciencia Ambiental y Paz confirma que su obra no solo domina la técnica, sino que dialoga con urgencias globales.

En tiempos donde el arte busca nuevas formas de incidencia social, Kishor demuestra que el realismo —lejos de ser una tradición estática— puede convertirse en una herramienta contemporánea de conciencia. Su tigre no ruge: interpela. Y en ese gesto silencioso radica la potencia de su pintura.