“Rodete 9” de Pilar Viviente: geometría, memoria y espiritualidad en la muestra Colombia-Nepal “Conciencia Ambiental y Paz”
La artista española protagoniza el diálogo artístico en la exposición internacional
En un tiempo marcado por las fracturas sociales, las tensiones ambientales y la necesidad urgente de reencontrar sentidos comunes, el arte vuelve a convertirse en un puente entre culturas. Así quedó demostrado en la exposición colectiva internacional “Conciencia Ambiental y Paz”, realizada simultáneamente el pasado 30 de abril en la Young Picasso Gallery de Kathmandu, Nepal Himalaya, bajo la coordinación de Ajaya Deshar, y en la biblioteca de la Universidad Cooperativa de Colombia en la ciudad de Neiva, gracias a la organización del gestor cultural César Rincón.
Entre los nombres más destacados de esta plataforma de
intercambio artístico sobresale la presencia de la artista española Pilar
Viviente (Madrid, 1958), quien participa con su obra “Rodete 9”, una pieza de
arte digital sobre metal que sintetiza décadas de investigación estética
alrededor de la abstracción geométrica, la memoria arqueológica y el pensamiento
simbólico contemporáneo.
La exposición continuará su itinerancia cultural en la Universidad
Surcolombiana –USCO–, del 1 al 5 de junio, y posteriormente llegará al Museo de
Arte Contemporáneo del Huila –MACH– el 3 de junio, en el marco del Festival del
Bambuco en San Juan y San Pedro, una de las celebraciones culturales más
importantes de Colombia.
La trayectoria de Pilar Viviente se caracteriza por una
constante exploración de la abstracción como lenguaje universal. Su trabajo
dialoga con referencias históricas y espirituales que trascienden épocas y
territorios. En el denominado Proyecto Rodete, la artista toma como inspiración
los emblemáticos rodetes de la Dama de Elche —ícono escultórico de la cultura
íbera— para transformarlos en sistemas visuales contemporáneos cargados de
resonancia simbólica.
En “Rodete 9”, Viviente propone mucho más que una composición geométrica. La obra se despliega como un organismo circular en expansión, construido mediante módulos que parecen girar sobre sí mismos en una dinámica infinita. La pieza, elaborada con intensos tonos rojos, naranjas y turquesas, genera una sensación de energía en movimiento, como si se tratara de una cartografía cósmica o de un mandala tecnológico emergido desde la memoria ancestral.
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| Pilar Viviente, -Rodete 9-, Arte digital sobre metal, 2026, España |
La lectura crítica de la obra permite identificar varios
niveles de interpretación. En primer lugar, el círculo central actúa como
núcleo vital, evocando el origen, la continuidad y el eterno retorno. Alrededor
de este eje, las formas modulares se multiplican creando una arquitectura
visual que recuerda tanto los patrones de la naturaleza como las estructuras
digitales contemporáneas. Pilar Viviente consigue así integrar pasado y
presente en una sola superficie estética.
Otro aspecto relevante es el uso expresivo del color. Los
rojos intensos transmiten fuerza, transformación y vitalidad; mientras los
verdes turquesa sugieren equilibrio, contemplación y conexión espiritual. Esa
tensión cromática convierte la obra en una metáfora visual sobre la relación
entre humanidad y naturaleza, un tema profundamente coherente con el espíritu
de la exposición “Conciencia Ambiental y Paz”.
La textura visual de “Rodete 9” también resulta significativa. Aunque se trata de arte digital sobre metal, la pieza conserva una apariencia orgánica, casi mineral, como si hubiese sido erosionada por el tiempo o descubierta en una excavación arqueológica del futuro. Esa dualidad entre tecnología y vestigio ancestral constituye uno de los mayores logros conceptuales de la artista española.
Más allá de su dimensión formal, la propuesta de Pilar
Viviente plantea una reflexión sobre la interculturalidad. Sus composiciones
funcionan como mapas simbólicos donde convergen distintas civilizaciones,
sensibilidades y temporalidades. En este sentido, la participación de la
artista en un proyecto binacional entre Colombia y Nepal adquiere un
significado especial: el arte se transforma en territorio de encuentro y
diálogo entre continentes aparentemente distantes, pero unidos por
preocupaciones comunes relacionadas con la paz, la memoria y la preservación de
la vida.
La muestra internacional organizada por Ajaya Deshar y César
Rincón confirma además la importancia de los procesos colaborativos en el
ámbito cultural contemporáneo. La simultaneidad de exposiciones entre Kathmandu
y Neiva representa un gesto simbólico de integración artística que fortalece
los vínculos entre Asia y América Latina, demostrando que la cultura puede
derribar fronteras geográficas e ideológicas.
Con “Rodete 9”, Pilar Viviente reafirma su lugar como una de
las voces más sólidas de la abstracción contemporánea española. Su obra no solo
seduce por su potencia visual, sino por la profundidad conceptual que contiene.
Cada forma circular parece hablarnos de los ciclos de la historia, de la
fragilidad humana y de la necesidad de reconstruir conexiones espirituales en
medio de un mundo fragmentado.
La exposición “Conciencia Ambiental y Paz” se proyecta así como un espacio de reflexión estética y humanista, donde el arte deja de ser únicamente contemplación para convertirse en conciencia activa. Y dentro de esa experiencia colectiva, la obra de Pilar Viviente emerge como un poderoso símbolo de unidad, memoria y transformación cultural entre Colombia y Nepal.



