Entre pinceles, abrazos y recuerdos: Mi experiencia en el XXII Salón de Artes del Caquetá
Por César Augusto Rincón González
El arte tiene esa maravillosa capacidad de reunir a las personas, acortar las distancias y convertir los encuentros en recuerdos que permanecen en la memoria. A través de sus múltiples expresiones, los artistas construyen puentes de fraternidad, comparten sus experiencias y fortalecen un tejido cultural que crece con cada exposición, cada conversación y cada obra. Precisamente, ese espíritu de integración fue el que se vivió durante el XXII Salón de Artes del Caquetá, celebrado en la Casa de la Cultura Jesús Ángel González Arias durante los días viernes 18 y sábado 19 de septiembre de 2026 en el municipio de El Doncello, Caquetá.
El regreso a una
tierra entrañable
Procedente de Neiva, Huila, emprendí mi viaje hacia El
Doncello, atendiendo la amable invitación de los directivos de este importante
encuentro artístico, quienes me brindaron la oportunidad de participar como
artista invitado, presentando una de mis fotografías.
Como caqueteño, oriundo de Florencia, regresar a esta tierra hermosa representó una experiencia especialmente significativa. Volver al departamento que forma parte de mis raíces despertó en mí sentimientos de alegría, gratitud y profundo afecto. Sin embargo, esta visita tenía un atractivo adicional: conocer de cerca el municipio de El Doncello, un lugar que hasta entonces no había tenido la oportunidad de recorrer.
Mi primera impresión fue sumamente grata. Encontré un municipio bonito, limpio, organizado y acogedor, donde sus calles, sus espacios y, especialmente, la calidez de sus habitantes me hicieron sentir bienvenido. También tuve la oportunidad de disfrutar de su gastronomía, una experiencia que merece un capítulo aparte. Probé el legendario Kumis, una preparación tradicional y exquisita de la región, además de otras delicias que conquistaron mi paladar y me permitieron acercarme un poco más a las costumbres y sabores de esta tierra caqueteña.
Pero, más allá de los verdes paisajes, la hospitalidad y la
riqueza gastronómica, hubo algo que hizo de esta visita una experiencia
inolvidable: el reencuentro con amigos artistas a quienes no veía desde hacía
varios años.
Abrazarnos nuevamente, conversar sobre nuestros caminos,
compartir anécdotas, soñar con futuros proyectos, descubrir que, a pesar del
tiempo y la distancia, permanecían intactos el cariño y la admiración mutua,
fue uno de los regalos más hermosos de este encuentro.
Comprendí una vez más que el arte no solamente se manifiesta
en las obras que cuelgan y dan color a las paredes o en los monumentos que
embellecen los espacios públicos, también vive en los vínculos humanos, las
nuevas amistades que nacen, o aquellas que se fortalecen y se cultiva con los
años y en esa fraternidad que se fortalece cada vez que los artistas coinciden
alrededor de un mismo propósito.
El XXII Salón de Artes del Caquetá es un acontecimiento
fundamental para la cultura departamental, consolidado como espacio de
encuentro, formación e intercambio artístico. Durante veinte años, Morelia fue
su sede bajo la dirección de Heriberto Ariza, quien construyó un valioso legado
cultural. Posteriormente, El Doncello acogió esta iniciativa, continuando su
historia. Actualmente, la Fundación Arte y Manos Creativas (FUNAMCREA), con
apoyo de las autoridades municipales, El respaldo del Banco de la Republica,
Fundación El Color de los Sueños, impulsa su crecimiento, fortalece la
participación artística y promueve nuevas propuestas. Su proyección contempla
ampliar vínculos regionales, nacionales e internacionales, preservando la
tradición y renovando el compromiso con el arte y la cultura.
El Doncello, escenario de integración y creatividad
La vigésima segunda edición del Salón de Artes del Caquetá reunió a numerosos artistas del departamento y creadores invitados de regiones vecinas, cuyas obras enriquecieron el encuentro con diversas técnicas, sensibilidades y lenguajes contemporáneos. Este espacio trascendió la exhibición artística, promoviendo la integración, el reconocimiento y el intercambio cultural. Uno de sus momentos destacados fue la participación del maestro Emiro Garzón, reconocido escultor colombiano de trayectoria nacional e internacional, quien el día viernes 19 impartió un taller de moldeado dirigido a niños, artistas y público general. Su presencia durante ambas jornadas fortaleció el aprendizaje, el diálogo y la fraternidad, reafirmando el valor del arte como instrumento de encuentro y construcción colectiva.
La participación de un creador de su trayectoria representa una oportunidad invaluable para las nuevas generaciones, que encuentran en estos espacios la posibilidad de aprender directamente de artistas con una amplia experiencia en el ejercicio profesional.
En la noche del mismo viernes cena de integración para
artistas e invitados previa al inauguración del salón. El intercambio entre
maestros, artistas emergentes y creadores de diferentes disciplinas fortalece
los procesos de formación y demuestra que el conocimiento artístico crece cuando
se comparte generosamente.
La programación del XXII Salón de Artes del Caquetá integró
las artes plásticas, la formación, las expresiones culturales y el disfrute de
la naturaleza. El sábado 19 de septiembre inició con un desayuno de integración
y posteriormente la entrega del mural «Sembradores de Arte y Vida» a la
Administración Municipal y a la comunidad de El Doncello, como símbolo de
identidad y compromiso territorial. Posteriormente, se desarrolló un taller
práctico, el Panorama Cultural del Caquetá y la entrega de reconocimientos. La
jornada culminó con una visita al Chorrito La Cantera, propiciando espacios de
convivencia, integración y fraternidad que enriquecieron esta celebración
artística colectiva.
Una organización que
merece reconocimiento
Como artista invitado, deseo destacar de manera especial la organización del evento, que se distinguió por su compromiso, dedicación y atención a los participantes.
La logística, el alojamiento, la alimentación y el
acompañamiento brindado a los artistas invitados fueron aspectos que
contribuyeron a generar un ambiente de comodidad, confianza y fraternidad.
Es justo expresar mi agradecimiento a la maestra María Naime Alarcón y Marco Fidel Zapata Echeverry representante legal de la Fundación Arte y Manos Creativas FUNAMCREA, quienes estuvieron al frente de este importante salón de arte, al director de la casa de la cultura y a todas las personas que, desde diferentes responsabilidades, hicieron posible su realización.
La organización de un encuentro de esta naturaleza implica mucho más que coordinar una programación. Requiere vocación de servicio, capacidad de gestión, compromiso institucional y, sobre todo, amor por el arte y la cultura.
También merece destacarse el acompañamiento de las
autoridades municipales, en especial de Jair Díaz Díaz alcalde de El Doncello, William Armando Parra
Secretario de Cultura Departamental de cultura y turismo del Caquetá, Jhon
Filiar Silva Bedoya coordinador de cultura y turismo, Juliana Barrera Varón
Señorita El Doncello 2026–2027, maestro Heliberto Ariza Guerra entre otras
personalidades cuya presencia durante la
apertura y desarrollo del evento evidenció el interés institucional por
respaldar este tipo de iniciativas.
La articulación entre los gestores culturales, los artistas y las administraciones públicas resulta fundamental para garantizar la continuidad de los proyectos artísticos y ampliar sus posibilidades de impacto social.
Cuando las instituciones reconocen el valor del arte como herramienta de transformación, se abren nuevas oportunidades para fortalecer la identidad, promover la participación ciudadana y acercar la cultura a las comunidades.
En mi caso, regresar al Caquetá para participar en este encuentro significó renovar los vínculos con una tierra que llevo en el corazón y reencontrarme con personas que comparten conmigo la pasión por la creación artística.
Desde mi experiencia como artista plástico y gestor
cultural, considero que estos espacios son esenciales para fortalecer los
procesos de integración y promover una cultura de paz. El arte nos invita a
escuchar otras voces, comprender diferentes realidades y reconocer que la
diversidad constituye una riqueza que debemos proteger y celebrar.
En una sociedad que necesita cada vez más espacios de diálogo y entendimiento, los salones de arte pueden convertirse en escenarios privilegiados para sembrar valores de respeto, solidaridad y convivencia.
Nuevos horizontes para el Salón de Artes del Caquetá
La nueva etapa del salón abre perspectivas interesantes para
su crecimiento y proyección.
Entre los propósitos que se contemplan se encuentra el
fortalecimiento de los vínculos con artistas de otros departamentos y la
posibilidad de incorporar, en futuras ediciones, invitados internacionales.
Esta proyección permitiría ampliar el intercambio de
experiencias, enriquecer las propuestas expositivas y posicionar
progresivamente al Salón de Artes del Caquetá como un espacio de encuentro para
creadores de diferentes territorios.
La participación internacional, de concretarse, también podría favorecer el desarrollo de nuevas alianzas, la circulación de obras y el establecimiento de redes de cooperación cultural.
Un encuentro que permanece en la memoria
Al concluir mi participación en el XXII Salón de Artes del
Caquetá, me llevo la satisfacción de haber compartido una experiencia
profundamente enriquecedora.
Me llevo también la imagen de un municipio acogedor, el recuerdo de sus sabores tradicionales, la alegría de los reencuentros y la certeza de que el arte sigue siendo un poderoso instrumento para acercar a las personas y construir comunidad.
Agradezco a FUNAMCREA, a la maestra María Naime Alarcón, a los organizadores, a las autoridades municipales, a los artistas participantes y a todas las personas que hicieron posible este encuentro.
De manera especial, agradezco la invitación que me permitió regresar a mi querido Caquetá y formar parte de una celebración que honra la creatividad, la amistad y la riqueza cultural de nuestro territorio.
Que las próximas ediciones sigan creciendo, que nuevos artistas encuentren en este salón un lugar para expresar sus sueños y que las fronteras geográficas nunca sean un obstáculo para el encuentro entre las culturas. Todo mi apoyo y granito de arena para que cada versión del Salon continué creciendo.
Porque cada obra es una voz, cada artista es una semilla y cada encuentro cultural es una oportunidad para construir un mundo más sensible, solidario y fraterno.
Artistas participantes XXII Salón de Artes del Caquetá:
Luisa María Oviedo Rojas Artista Plástica y Visual
Berlaud Jimenez Astudillo artista plastico y visual
Manuel Bojaca Artista plástico y visual de Balsillas
Heliberto Ariza Guerra Escultor y Artista Plástico y visual
Armando Godoy Escultor y Artista plastico y visual
¡Larga vida al Salón de Artes del Caquetá, Que el arte siga
uniendo territorios, fortaleciendo amistades y sembrando paz!
Galería de Imágenes




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