Nelly Otero Blum protagoniza la exposición Color Journeys con una escultura que transforma la huella del tiempo en lenguaje universal

Hay obras que no necesitan imponerse para ser memorables. Basta un instante de contemplación para comprender que fueron concebidas desde una profunda conversación entre la materia y la conciencia.

Así ocurre con “Vestigio”, la escultura de la artista plástica colombiana Nelly Otero Blum, una pieza que invita al espectador a detener el ritmo cotidiano para escuchar el silencioso relato contenido en la madera, el hierro y la memoria.

 

La obra será una de las protagonistas de la exposición colectiva internacional Color Journeys 2026, un ambicioso circuito cultural que abrirá simultáneamente el 10 de agosto de 2026 en tres países: Universidad Corhuila, en Colombia; Navarasa Gallery Art, en Bangalore (India); y Casa Ro SP, en São Paulo (Brasil).

La iniciativa representa un diálogo artístico entre culturas y continentes, consolidándose como un escenario donde el arte contemporáneo trasciende fronteras geográficas y culturales.

La realización de este proyecto responde al trabajo conjunto de destacados gestores internacionales: Arjun Dev Narayan, César Augusto Rincón, Sayder SDR y la psicóloga Herminia Cruz Recinos, quienes han concebido una plataforma de intercambio artístico que fortalece la cooperación entre América Latina y Asia, promoviendo nuevas miradas sobre el arte contemporáneo.

“Vestigio”, realizada en madera y hierro, con dimensiones de 1.40 x 39 x 16 cm, constituye una síntesis admirable del lenguaje plástico que ha distinguido la trayectoria de Nelly Otero Blum. La composición presenta una estructura vertical que parece emerger de la tierra como si se tratara del último fragmento de un antiguo árbol o de una formación mineral moldeada por siglos de transformación.

 


Sobre la obra la artista comenta: “Vestigio” nace de un fragmento de madera rescatado de una embarcación. La obra conserva las cicatrices del agua, del viento y del paso del tiempo, convirtiendo aquello que alguna vez fue parte de un viaje en un símbolo de permanencia.

El hierro sostiene la madera sin ocultar su historia; por el contrario, la eleva para hacer visible la belleza de aquello que ha sobrevivido. La escultura propone una mirada sobre la capacidad de la naturaleza para transformar el desgaste en memoria y la fragilidad en fortaleza.


El contraste entre la madera intervenida y el hierro genera un equilibrio visual de gran fuerza simbólica. La superficie conserva grietas, texturas, relieves y cicatrices naturales que no buscan ocultarse; por el contrario, se convierten en protagonistas de un discurso sobre la resistencia, la memoria y la capacidad regeneradora de la naturaleza. La presencia de delicados matices azulados dialoga con los tonos cálidos de la madera, evocando el encuentro entre el agua, la tierra y el paso del tiempo.

 

Lejos de representar un objeto concluido, la escultura permanece abierta a múltiples interpretaciones. Su silueta ascendente recuerda una figura protectora, una semilla monumental o incluso un tótem contemporáneo que testimonia la historia del planeta. Esa ambigüedad formal constituye uno de sus mayores aciertos estéticos, pues convierte la contemplación en una experiencia íntima donde cada espectador reconstruye su propio significado.

La economía de elementos evidencia una madurez creativa que privilegia la esencia antes que el exceso ornamental. En “Vestigio”, el vacío adquiere tanta importancia como la materia, mientras la verticalidad transmite una permanente sensación de crecimiento y trascendencia.

Esta propuesta dialoga plenamente con el espíritu de Color Journeys 2026, una exposición concebida para celebrar la diversidad cultural mediante el intercambio de lenguajes artísticos. La circulación de la muestra por Colombia, India y Brasil permitirá que públicos de contextos muy distintos encuentren puntos de conexión a partir de temas universales como la identidad, la memoria colectiva, la sostenibilidad y la relación del ser humano con la naturaleza.

Nelly Otero Blum, artista plástica colombiana nacida en Popayán, Cauca, es ampliamente reconocida por su trayectoria como escultora, fotógrafa conceptual y gestora cultural. Desde hace varias décadas reside en Villa de Leyva (Boyacá), donde ha desarrollado un lenguaje artístico profundamente vinculado con el agua, la paz, la biodiversidad y la conciencia ambiental.

Su producción se distingue por la exploración de formas orgánicas y simbólicas, especialmente mediante esculturas en bronce y metal, en las que investiga la sostenibilidad, la espiritualidad y el vínculo entre humanidad y naturaleza. Su obra ha participado en importantes exposiciones nacionales e internacionales y ha sido incluida en publicaciones dedicadas al arte latinoamericano.



Paralelamente, ha impulsado iniciativas culturales de alto impacto social, entre ellas el Homenaje Internacional al Agua, reafirmando una visión del arte como instrumento de educación, construcción de paz y preservación del medio ambiente. Esa coherencia entre pensamiento, creación y compromiso ciudadano convierte a Nelly Otero Blum en una de las escultoras colombianas contemporáneas de mayor relevancia dentro del panorama artístico latinoamericano.

La presencia de “Vestigio” en Color Journeys 2026 confirma que el arte contemporáneo continúa encontrando nuevas formas de conectar culturas mediante experiencias sensibles. La escultura no solo representa el talento de una artista colombiana de amplia trayectoria, sino también la capacidad del lenguaje artístico para convertir la memoria de la materia en un patrimonio compartido por espectadores de distintas latitudes.


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