Colombia-India dialogan a través de Alix Echeverry Díaz y su obra “El Sin/Agua” en exposición internacional

 

Una narrativa visual cargada de simbolismo ambiental se proyecta en el circuito cultural internacional gracias a la participación de Alix Echeverry Díaz, figura destacada del arte conceptual colombiano, quien presenta su obra “El Sin/Agua” —Fragmento, instalación artística— dentro de la exposición colectiva Conciencia Ambiental y Paz, un evento binacional que enlaza a Colombia y India mediante el lenguaje universal del arte.

La muestra internacional es impulsada por el gestor cultural Hariom Bawa, director de Modern Art Centre, junto con la organización Arte Sin Fronteras por la Paz, liderada por Cesar Rincón, quienes han consolidado un puente de intercambio artístico que resalta la cooperación cultural como herramienta de diálogo global.

El itinerario expositivo tendrá lugar el 11 de marzo en el centro cultural comunitario Babasaheb Dr. B. R. Ambedkar Nagar, en el estado de Haryana, y posteriormente el 6 de abril en la biblioteca de la Universidad Cooperativa de Colombia, campus Neiva.

La propuesta de Echeverry se inscribe en una línea estética que resignifica materiales obsoletos y residuos, transformándolos en metáforas visuales de urgente lectura contemporánea. Su trayectoria se caracteriza por un constante cruce entre abstracción y figuración, nutrido por influencias del arte rupestre, el legado precolombino y el modernismo latinoamericano de los años treinta. 

El fragmento presentado de “El Sin/Agua” revela una composición de alto impacto conceptual: una figura humana estilizada sostiene un pequeño globo terráqueo mientras, a su lado, una jaula metálica pende suspendida. La tensión entre ambos elementos produce una narrativa silenciosa pero contundente.

El planeta, reducido a escala y sostenido con esfuerzo, sugiere fragilidad; la jaula vacía, titulada “El Sin/Agua”, evoca ausencia, escasez y advertencia. La textura rugosa de la escultura, de apariencia terrosa y oxidada, refuerza la idea de deterioro ambiental, como si la propia materia fuese testigo del desgaste ecológico. No hay estridencia cromática: el mensaje se impone desde la forma y el símbolo.

La obra dialoga con problemáticas globales —crisis hídrica, explotación de recursos, desigualdad ambiental— y las traduce a un lenguaje accesible sin sacrificar densidad conceptual. En este sentido, Echeverry logra que el espectador no solo observe, sino que interprete y se cuestione. Su pieza funciona como alegoría del planeta cautivo de sus propias prácticas humanas, una imagen que sintetiza la paradoja contemporánea: progreso tecnológico y retroceso ambiental. 

La presencia de la artista en esta plataforma internacional “Conciencia Ambiental y Paz”, confirma su papel protagónico dentro del arte figurativo conceptual latinoamericano actual. Su participación no solo representa un logro individual, sino también un aporte significativo a la visibilidad del arte colombiano en circuitos globales. 

En tiempos donde la cultura se erige como espacio de reflexión colectiva, la voz plástica de Alix Echeverry Díaz se posiciona como un llamado poético y crítico a la responsabilidad compartida por la paz y el equilibrio del planeta.