La artista neo-figurativa protagoniza la exposición internacional Conciencia Ambiental y Paz
“Soy mi hábitat”: manifiesto pictórico de identidad ecológica
Un diálogo visual entre continentes toma forma a través de la pintura de Florencia Marcos, creadora argentina cuya obra se convierte en puente simbólico entre América del Sur y Asia. La artista será figura central de la exposición colectiva internacional Conciencia Ambiental y Paz, una iniciativa cultural impulsada por el director del Modern Art Centre de Jamalpur, Hariom Bawa, y la asociación Arte Sin Fronteras por la Paz (ASFP), presidida por el gestor cultural colombiano Cesar Rincón.
El encuentro artístico se celebrará el 11 de marzo en el
Centro Cultural Comunitario Babasaheb Dr. B. R. Ambedkar Nagar, en Haryana,
India, y el 6 de abril en la Biblioteca de la Universidad Cooperativa de
Colombia, campus Neiva.
Nacida en Neuquén, Argentina, hace 37 años, Marcos descubrió
su vocación desde la infancia. Dibujar y pintar no fue para ella un pasatiempo
sino una forma de entender el mundo. Ya en la adultez consolidó su formación en
artes visuales y hoy ejerce como docente, rol que considera inseparable de su
práctica creativa.
Su carrera se ha construido sobre un principio ético claro:
el arte como herramienta de conciencia. En sus propias palabras, su objetivo es
despertar sensibilidad hacia la naturaleza, el respeto por los animales y la
armonía entre humanidad y entorno.
Su estilo realista combina representación reconocible con
atmósferas simbólicas. Esa síntesis se evidencia en la obra “Soy mi hábitat”,
realizada en acrílico sobre lienzo y seleccionada como pieza destacada de la
muestra.
El realismo sorprendente de la pintura propone una
experiencia visual inmersiva: un bosque vertical de verdes intensos se eleva
hacia un cielo luminoso mientras, integrado al paisaje, aparece el rostro de un
felino —posiblemente un jaguar o leopardo— cuya mirada se funde con la
vegetación.
La composición armónica utiliza transparencias y
superposiciones para sugerir que animal y entorno son una misma entidad vital.
El haz de luz que atraviesa la escena es un efecto lumínico que funciona como
metáfora de revelación ecológica, como si la naturaleza misma se manifestara
para recordarnos nuestra pertenencia a ella.
Desde una lectura crítica, la obra se inscribe en una
tradición contemporánea que fusiona arte y activismo ambiental. Sin recurrir a
discursos explícitos, Florencia Marcos logra que el mensaje surja de la
experiencia estética: el espectador no observa un paisaje, lo habita. La
verticalidad de los troncos sugiere ascenso espiritual, mientras la integración
del rostro animal plantea una pregunta silenciosa sobre identidad: ¿dónde
termina la naturaleza y dónde comienza el ser humano?
La participación de la artista neuquina como embajadora
cultural refuerza el carácter diplomático de la exposición, concebida como
plataforma de intercambio entre Colombia e India. Este proyecto no solo exhibe
obras, sino que propone un diálogo intercultural donde el arte actúa como
lenguaje común para reflexionar sobre paz y sostenibilidad.
Con Conciencia Ambiental y Paz, Florencia Marcos consolida
su trayectoria internacional y confirma su posición como voz relevante del arte
contemporáneo comprometido. Su pintura además de ser contemplada, aspira a
sembrar conciencia. En tiempos de crisis ecológica global, su propuesta
estética recuerda que proteger la naturaleza es, en última instancia,
protegernos a nosotros mismos.

