La obra de Diodora Espíritu de Jesús en la exposición internacional “Conciencia Ambiental y Paz” es un puente cultural entre Colombia-India a través del arte
La protagonista mexicana Diodora Espíritu de Jesús en el
diálogo internacional por la vida
En el centro de la pupila de un elefante habita una escena que estremece. Allí, diminuto pero brutalmente elocuente, se refleja el instante en que la violencia humana irrumpe sobre la fragilidad animal.
La obra “También tengo sentimientos” (Óleo sobre lienzo, 40
x 50 cm, 2024) de la pintora mexicana Diodora Espíritu de Jesús se erige como
una de las piezas más contundentes de la exposición colectiva internacional “Conciencia
Ambiental y Paz”, que tendrá lugar el 11 de marzo en el Babasaheb Dr. B. R.
Ambedkar Nagar Centro Cultural Comunitario del Estado de Haryana, India, y el 6
de abril en la Biblioteca de la Universidad Cooperativa de Colombia, campus
Neiva.
La muestra es organizada por Hariom Bawa, director del
Modern Art Centre de Jamalpur con sede en Haryana –India–, y por la Asociación
Internacional Arte Sin Fronteras por la Paz (ASFP), liderada en Colombia por
César Rincón, consolidando un intercambio cultural Colombia-India que
trasciende fronteras geográficas y espirituales.
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| Obra de la artista mexicana Diodora Espíritu de Jesús, "También tengo sentimientos", Óleo sobre tela, 40 x 50 cm, 2024, México |
La fuerza simbólica del óleo como denuncia ética
En la pintura de Diodora Espíritu de Jesús, el espectador no
observa simplemente un ojo: es convocado a habitarlo. La composición concentra
el dramatismo en la mirada del elefante, cuya piel rugosa, trabajada con una
minuciosa gradación cromática en ocres y verdes profundos, envuelve el plano
pictórico con una textura casi táctil.
El tratamiento figurativo simbolista revela madurez técnica
y dominio del óleo, mientras la luz que bordea la pupila actúa como umbral
entre dos mundos: el de la conciencia animal y el de la acción humana.
Dentro del reflejo, la silueta de un cazador enfrentando a
una cría indefensa sintetiza siglos de depredación. No hay estridencia ni
efectismo; la artista elige la contención. Tal como ella misma afirma, no
existe furia en esa mirada, sino tristeza, impotencia y dignidad.
Esa decisión estética potencia el mensaje ético: toda forma
de vida posee sensibilidad y derecho a existir. El elefante, símbolo de memoria
y sabiduría ancestral en múltiples culturas —particularmente en la India—, se
convierte aquí en un espejo moral.
Radicada en Atlixco, Puebla, Diodora Espíritu de Jesús ha
consolidado una trayectoria coherente entre arte y pedagogía. Licenciada en
Ciencias Naturales por la Escuela Normal Superior Federalizada del Estado de
Puebla y formada recientemente en técnica especializada al óleo con el maestro
Jorge Luis Conde Méndez, su práctica artística dialoga con su vocación docente.
En ambos campos promueve pensamiento crítico, valores humanos y compromiso
social.
Su declaración de artista confirma esa línea: la pintura es
para ella un espacio de introspección donde la figura —humana o simbólica—
funciona como vehículo de memoria y resistencia. En “También tengo
sentimientos”, esa resistencia se manifiesta desde la quietud. La escena no
necesita movimiento para conmover; su potencia radica en el silencio.
La participación de Diodora Espíritu de Jesús en esta
exposición internacional no es aislada. Ha integrado muestras colectivas en
Colombia, Perú, Irlanda, Francia, España e Italia, además de importantes
espacios en México como el Museo Histórico de Acapulco Fuerte de San Diego y el
Barrio del Artista en Puebla.
Sin embargo, su presencia en “Conciencia Ambiental y Paz”
adquiere un matiz particular al dialogar simultáneamente con públicos de
Colombia-India, territorios atravesados por profundas discusiones sobre
biodiversidad, memoria histórica y reconciliación.
Su obra no solo denuncia; invita a reconocer que en cada
mirada animal se inscribe una historia compartida. Así, desde un lienzo de 40 x
50 centímetros, la artista mexicana amplía el horizonte del debate global y
confirma que el arte, cuando nace de la conciencia, puede convertirse en un
acto de paz.


