Color, espiritualidad y naturaleza: Pinki Haryana brilla entre Colombia-India en Conciencia Ambiental y Paz
Del lienzo al diálogo global: Pinki Haryana une Colombia-India con su obra en Conciencia Ambiental y Paz
Una sinfonía visual de color y sensibilidad ecológica emerge en el panorama artístico internacional con la participación de la joven artista figurativa profesional Pinki Haryana, quien se consolida como una de las voces emergentes más prometedoras del arte contemporáneo asiático.
Su obra “Beauty of nature”, realizada en acrílico sobre
lienzo, será protagonista en la exposición colectiva internacional Conciencia
Ambiental y Paz, una iniciativa cultural que conecta continentes, miradas y
sensibilidades.
La muestra es organizada por Hariom Bawa, director de Modern
Art Centre de Jamalpur, junto a la asociación Arte Sin Fronteras por la Paz,
liderada por Cesar Rincón. Este proyecto binacional tendrá lugar el 11 de marzo
en el centro cultural comunitario Babasaheb Dr. B. R. Ambedkar Nagar, en el
estado de Haryana, India, y posteriormente el 6 de abril en la biblioteca de la
Universidad Cooperativa de Colombia, campus Neiva, en Colombia.
Nacida el 3 de agosto de 2000, Pinki descubrió desde la infancia
que el arte era más que un pasatiempo: era una forma de respirar
emocionalmente. Su formación no responde únicamente a la técnica académica,
sino a una exploración intuitiva que integra pintura, mehndi y rangoli,
disciplinas que dialogan entre tradición y contemporaneidad. Esa diversidad
creativa ha fortalecido su lenguaje visual, otorgándole una identidad estética
reconocible por su vitalidad cromática y su sensibilidad simbólica.
“Beauty of nature” sintetiza esa búsqueda interior, la obra
despliega un paisaje onírico donde azules intensos evocan corrientes vitales,
mientras amarillos y verdes irradian energía solar y fertilidad. Las flores
rosadas flotan como metáforas de fragilidad y renacimiento, en contraste con
ramas negras que sugieren memoria, raíces y permanencia.
Esta composición cromática produce una experiencia
contemplativa, el espectador no solo observa, sino que parece ingresar en un
ecosistema emocional. El trazo suelto y espontáneo revela una artista que
privilegia la emoción sobre la rigidez formal, característica distintiva de su
estilo.
Desde una lectura crítica, el cuadro puede interpretarse
como una alegoría de la relación humana con la naturaleza. El contraste entre
zonas luminosas y sombras orgánicas plantea la coexistencia entre armonía y
amenaza ambiental.
No hay dramatismo explícito; en cambio, la artista propone
una poética visual donde la belleza actúa como argumento ético para la
preservación del entorno. Esa sutileza conceptual es precisamente lo que
convierte la pieza en un discurso visual pertinente para una exposición
centrada en conciencia ambiental y cultura de paz.
La trayectoria de Pinki Haryana evidencia disciplina y
evolución constante. Su preferencia por acrílicos y acuarelas sobre lienzo y
papel demuestra interés por materiales versátiles capaces de traducir emociones
inmediatas. Cada obra es, para ella, un acto introspectivo y a la vez
comunicativo: una invitación a compartir sensaciones que trascienden idioma,
geografía y contexto social.
Su presencia en esta exposición internacional no solo
representa un logro personal, sino también un puente artístico entre Asia y
América Latina. En tiempos donde el arte se consolida como herramienta
diplomática y pedagógica, su participación simboliza el poder de la creación para
unir culturas y despertar conciencia global.
Así, la propuesta estética de Pinki Haryana no se limita a
lo visual; es una declaración sensible sobre la vida, la naturaleza y la
esperanza. Su pincel confirma que la juventud artística puede dialogar con el
mundo con madurez conceptual, recordándonos que el arte sigue siendo uno de los
lenguajes más universales para sembrar paz.


