Mónica Ivett de la Peña Gochi ilumina a Colombia y lka India
con “Anahata”, un corazón que irradia conciencia
Desde México a Colombia: el pulso espiritual de Mónica Ivett de la Peña Gochi conquista la escena internacional
El lenguaje del arte contemporáneo encuentra nuevas resonancias cuando la sensibilidad interior se transforma en imagen visible. Así ocurre con la artista mexicana Mónica Ivett de la Peña Gochi, protagonista destacada de la exposición colectiva internacional “Conciencia Ambiental y Paz”, un encuentro cultural impulsado por Hariom Bawa, director de Modern Art Centre, junto a la organización Arte Sin Fronteras por la Paz, presidida por Cesar Rincón.
La exhibición tendrá un recorrido binacional: el 11 de marzo
en Babasaheb Dr. B. R. Ambedkar Nagar, estado de Haryana, India, y el 6 de abril
en la biblioteca de la Universidad Cooperativa de Colombia, sede Neiva, en Colombia.
Este circuito consolida un puente simbólico entre continentes mediante el arte
como lenguaje universal de reflexión ecológica y convivencia humana.
Originaria de Michoacán, la creadora —también arquitecta y
docente— ha construido un discurso visual donde estructura y emoción dialogan
constantemente. Aunque su trayectoria pictórica inició hace apenas tres años,
su producción revela una madurez conceptual inusual: cada obra parece resultado
de un proceso introspectivo prolongado. Su formación académica se percibe en la
precisión compositiva, mientras que su impulso creativo se manifiesta en gestos
libres, capas cromáticas y símbolos que remiten al subconsciente.
Su pieza seleccionada, “Anahata”, ejecutada en acrílico
sobre lienzo, es una declaración estética y espiritual. El espectador se
enfrenta a la imagen de un corazón anatómico suspendido en una explosión radial
de luz y energía. No se trata de una representación médica, sino de una
metáfora visual: el órgano vital emerge como centro luminoso del universo
interior.
Las pinceladas que irradian hacia el exterior recuerdan una
supernova cromática en tonos rojos, naranjas y amarillos, sugiriendo expansión,
vibración y vida. El fondo oscuro refuerza la sensación de nacimiento lumínico,
como si la conciencia brotara desde la penumbra hacia la revelación.
El título alude al chakra cardíaco en tradiciones filosóficas orientales, asociado al amor y la armonía. En este contexto expositivo —dedicado a la paz y la conciencia ambiental— la obra adquiere una lectura adicional: el corazón no solo simboliza al individuo, sino al planeta mismo, latiendo con fragilidad ante la acción humana. Las ramificaciones vasculares visibles en la superficie parecen raíces, conectando biología y naturaleza en un mismo sistema vital.
Dentro del panorama figurativo contemporáneo, la propuesta
de la artista destaca por su capacidad de fusionar anatomía, espiritualidad y
abstracción gestual. Su estilo se inscribe en un surrealismo emocional donde la
realidad tangible se transforma en símbolo. Cada trazo funciona como un pulso,
cada destello como una emoción en expansión.
La presencia de Mónica Ivett de la Peña Gochi en esta
muestra internacional confirma el creciente reconocimiento de su obra y
anticipa una proyección sólida dentro del circuito artístico global. Su
participación no solo representa a México, sino que refuerza el diálogo
cultural entre naciones, demostrando que el arte —cuando nace desde lo profundo
del ser— tiene la capacidad de cruzar fronteras, idiomas y geografías para
recordarnos un mensaje esencial: toda transformación colectiva comienza en el
corazón.


