Una obra figurativa y simbólica que convierte el paisaje en territorio emocional y espiritual 

El horizonte se abre en una explosión de azules intensos y nubes densas que parecen modeladas con la misma materia del recuerdo. Así emerge “Guardiana del Valle Florido”, obra de la artista mexicana Luz María Cejas Leyva, pieza central de la exposición colectiva internacional “Conciencia Ambiental y Paz”, que enlaza culturalmente a Colombia-India en un diálogo artístico sin fronteras. Ejecutada en acrílico sobre tela, 40 x 40 cm., en 2025, la pintura condensa una poética visual donde la naturaleza y la figura humana se funden en un mismo latido simbólico.

 La muestra se inaugurará el 11 de marzo en el Babasaheb Dr. B. R. Ambedkar Nagar, centro cultural comunitario del estado de Haryana, India, bajo la dirección de Hariom Bawa, Director del Modern Art Centre de Jamalpur. Posteriormente, el 6 de abril, llegará a Colombia en la Biblioteca de la Universidad Cooperativa de Colombia, campus Neiva, gracias a la gestión de la Asociación Internacional Arte Sin Fronteras por la Paz (ASFP), liderada por César Rincón.

Este puente Colombia-India no solo articula geografías, sino también sensibilidades comprometidas con el cuidado ambiental y la cultura de paz.

En “Guardiana del Valle Florido”, Cejas Leyva presenta una figura femenina de espaldas, vestida con un traje azul vibrante y sombrero adornado con flores. La mujer sostiene lo que parecen ser flores o frutos, mientras se erige frente a un valle cubierto de tonalidades cálidas y circulares que evocan semillas, girasoles o células vivas.

Las montañas rojizas y verdes del fondo dialogan con un cielo texturizado, trabajado en capas que dejan ver la huella del gesto pictórico. Esta composición, profundamente figurativa y simbólica, sitúa a la mujer como custodio del paisaje, mediadora entre el mundo natural y el humano.

La artista, Doctora en Educación, Psicóloga y Maestra en Terapia Familiar, académica de la Universidad Juárez del Estado de Durango, integra en su obra su experiencia profesional en educación especial y consulta clínica. Su pintura se nutre de procesos internos como la memoria, la identidad, el duelo y la transformación.

En esta pieza, la repetición de puntos y flores no es decorativa; sugiere multiplicidad, permanencia y continuidad vital. Cada trazo parece afirmar que la naturaleza es también un mapa emocional.

La fuerza cromática —amarillos encendidos, verdes fértiles y azules profundos— proyecta esperanza, mientras la figura central, contemplativa y firme, encarna la responsabilidad colectiva frente al entorno. La obra no denuncia desde la estridencia; propone desde la contemplación activa. Es una invitación a mirar el territorio como extensión del ser.

Con participaciones previas en Irlanda, Colombia, Perú y España, y proyecciones en Brasil, Argentina e India, Luz María Cejas Leyva consolida su presencia internacional como una creadora que transforma la experiencia humana en imagen significativa. En el marco de Conciencia Ambiental y Paz, su “Guardiana del Valle Florido” se alza como símbolo de equilibrio y conciencia, recordándonos que proteger la tierra es también proteger nuestra memoria compartida.