Transmutación: cuando la materia se convierte en símbolo

Un elefante puede ser muchas cosas dentro de una pintura: animal, memoria, símbolo, presencia espiritual o metáfora de una fuerza interior. En “Transmutación”, la artista plástica mexicana Mónica Ivett de la Peña construye precisamente ese territorio ambiguo, donde lo figurativo abandona la simple representación para convertirse en una experiencia visual cargada de significado.

 


Realizada en acrílico sobre lienzo en 2026, la obra presenta un elefante gris como figura central, rodeado por grandes flores de tonalidades violetas y magentas. El fondo turquesa establece una atmósfera luminosa y casi onírica, mientras una franja dorada atraviesa la parte superior y aporta un elemento de carácter simbólico.

 

El animal aparece cuidadosamente trabajado mediante contrastes de grises, blancos y negros. Sobre su cuerpo se incorporan motivos decorativos, piedras, perlas y elementos brillantes que modifican su apariencia natural y lo convierten en una figura híbrida entre lo orgánico y lo ceremonial. Las flores, por su parte, funcionan como un marco cromático que intensifica la presencia del elefante.

 


El título “Transmutación” resulta particularmente revelador. La obra parece plantear una transformación que no ocurre únicamente en la materia, sino también en la percepción. El elefante deja de ser solamente un animal para convertirse en una entidad simbólica, rodeada de naturaleza y elementos ornamentales que sugieren evolución, renovación y cambio.

 

La composición también evidencia la formación arquitectónica de De la Peña. Existe una organización espacial clara, un equilibrio entre masas, formas y vacíos, pero esa estructura no limita la imaginación. Por el contrario, sirve como soporte para una propuesta donde el color y los elementos simbólicos adquieren libertad.

 


 Un elefante entre flores para hablar de transformación y solidaridad

 

 Mónica Ivett de la Peña integra su lenguaje surrealista a la exposición “United for Nepal 2026”

 

Originaria de Michoacán, México, Mónica Ivett de la Peña es arquitecta de profesión, docente en educación media superior y artista plástica. Su producción nace de una exploración del consciente y el inconsciente, de aquello que siente, sueña y percibe del mundo. Su lenguaje se aproxima al surrealismo, utilizando acrílico, técnicas mixtas y cartonería para establecer un diálogo entre estructura, imaginación y libertad creativa.

 


Su trayectoria internacional incluye participaciones en proyectos como Color Journeys 2026, con presencia en Brasil, Colombia e India; Conciencia Ambiental y Paz, en Nepal y Colombia; además de exposiciones y encuentros artísticos realizados en México, Italia y otros escenarios internacionales.

 

Ahora, “Transmutación” se incorpora a “United for Nepal 2026”, exposición solidaria e itinerante que reúne artistas y gestores culturales de México, Colombia, Cuba, Nepal y otros países con el propósito de contribuir mediante el arte al apoyo de niños y adolescentes afectados por los deslaves e inundaciones ocurridos en Nepal. La iniciativa cuenta con el trabajo de Ajaya Deshar, quien desarrolla desde hace varios años proyectos artísticos con niños y jóvenes.

 


En esta labor participan también gestores como Arisbeé Muñis y Herminia Cruz Recinos, de México; César Rincón, de Colombia; Yailin Morales, de Cuba; y Ajaya Deshar, de Nepal, entre otros.

 

El recorrido contempla Cuba, el 15 de octubre de 2026, en la Galería Orlando Nodarse, Guanajay, Artemisa; Nepal, el 22 de octubre, en Young Picasso Gallery, Katmandú; Colombia, el 23 de octubre, en el Museo de Arte Contemporáneo del Huila, Centro Cultural y de Convenciones José Eustasio Rivera, Neiva; y México, el 24 de octubre, en el Ágora CEIS de Cuautitlán Izcalli.

 

En este contexto, la participación de Mónica Ivett de la Peña demuestra cómo una obra de carácter personal puede adquirir una dimensión colectiva. “Transmutación” habla de cambio y transformación desde la imagen, mientras “United for Nepal” propone transformar la solidaridad en acción. 

La obra encuentra así un lugar significativo dentro de una exposición que busca demostrar que el arte puede atravesar fronteras y convertirse en un lenguaje común entre culturas diferentes.